Foto Principal: Cortesía UdeG
La pasión por el arte y la cultura se baila, se siente y se pinta. El Son de la Negra solo se puede bailar con un colorido vestido jalisciense con listones de colores y olanes, la Bamba con el típico vestido blanco con un delantal color negro y con flores bordadas. Los bailarines cuidan cada detalle de los pies a la cabeza, sólo así se puede dignificar una tradición regional.
“Los trajes, la música, la escenografía original, el vestuario deben ser originales, si no se trae de la región se fabrica, pero siguiendo impecablemente la tradición”, enfatiza Carlos Ernesto Ochoa, director general y coreógrafo del Ballet Folklórico de la Universidad de Guadalajara, además de ser Premio Jalisco (2017) en categoría cultural.
Las sonrisas, los abrazos, los aplausos y reconocimiento entre maestros y alumnos afloraron durante la exposición Decanos en el Arte. Sonia Salcedo González, ex integrante del Ballet Folklórico de Jalisco y del Ballet de Amalia Hernández, viuda de Onésimo González, a quien recordamos como precursor de la danza moderna en Jalisco, destaca las cualidades que debe tener un bailarín profesional:
“Cualquier artista que quiera ser profesional tiene que ser responsable, constante, ser inquisitivo porque tiene que conocer cada día más desde su cuerpo hasta el ambiente social para poder expresar y poner en claro el momento histórico que se vive”.
Pablo Serna, ex bailarín, coincide que el amor a la danza sea folklórica, clásica o contemporánea requiere indispensablemente: “trabajo, disciplina, orden, sensibilidad son definitivos para el arte de la danza”.
Carlos Ochoa destaca: “disciplina, amor al folklore de verdad. Necesitas habilidades para la danza, desde zapateado hasta danza moderna o contemporánea”.
El maestro de danza Rafael Zamarripa los estimulaba a experimentar con otras artes, eran jóvenes podían comerse el mundo si lo deseaban.
“No sólo se dedican a bailar, exploran en la pintura, la escultura, para dejar una huella perdurable. La intención de la exposición es rescatar el talento de personas que conocemos como bailarines, pero que se desarrollaron en otras áreas. Tenemos escultores, músicos como Carlos Mata que fue catalogado entre los mejores artistas de México, con él queremos armar un recital de arte y vihuela para seguir rescatando estos talentos, muchos de ellos motivados por el maestro Rafael Zamarripa”, adelantó Jorge Horacio Chávez González, vicepresidente de Decanos del Grupo Folklórico de la UdeG, A.C.
La Universidad de Guadalajara tiene un patrimonio vivo, personificado en estos artistas que forman parte de un tesoro mundial de la danza. Es importante dignificarlos en vida, apunta el investigador e historiador Efraín Franco:
“Es imprescindible que se realice un inventario, un catálogo de toda la riqueza patrimonial, artística, cultural que tiene entre sus creadores, investigadores y artistas. Muchas veces al no tener ese inventario se nos van personas muy valiosas que no las ponderamos, que no le damos su lugar en la historia del arte y la cultura. Muchos de ellos dejaron su vida, su creatividad en las aulas o en los espacios artísticos y culturales de la Universidad”.
Decanos en el Arte cuentan la historia del Ballet Folklórico
Siglos de talento quedaron plasmados en la exposición colectiva de pinturas protagonizada por Carlos Ernesto Ochoa, Adrián Lay Ruiz y Héctor Sánchez Cuevas para contar la historia del Ballet Folklórico de la Universidad de Guadalajara.
Los tres talentosos artistas que irradiaban profesionalismo en el escenario, pero también en su carreras de vida: “Hay doctores, químicos, ingenieros, arquitectos, diferentes personalidades. Nos hemos desarrollado pintando, esculpiendo, tomando fotografías, otros cantando, creando”, nos explica Héctor Sánchez Cuevas, quien aporta a la exposición cuadros que han sido exhibidos en Francia.
La dignificación de la mujer mexicana, es una de sus misiones de vida y lo plasma en sus obras. El rebozo significa la maternidad, que lo mima a uno, pero dentro encuentras “la imagen de la Catrina, la bella dama, la que me va a esperar hasta que cese de vivir”, explica el maestro Héctor Sánchez Cuevas.
La herencia inmaterial e intangible del Ballet Folklórico de la Universidad de Guadalajara puede disfrutarse a través de las diversas pinturas de estos artistas apasionados por la danza. Estará hasta el próximo 21 de abril en la sede Artes Plásticas del Centro Universitario de Arquitectura, Arte y Diseño (CUAAD) en la calle Belén y su cruce con Independencia en el corazón de Guadalajara.
Texto y Fotos: Adriana Luna

















