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Josh, el payasito policía que protege sin perder la sonrisa

Josh tiene dos rostros, por un lado es un divertido payaso, y por otro, un experto perfilador criminal. ¿Cómo logra ese equilibrio para proteger a las infancias arrancándoles sonrisas?

Josh tiene dos rostros, por un lado es un divertido payaso, y por otro, un experto perfilador criminal. ¿Cómo logra ese equilibrio para proteger a las infancias arrancándoles sonrisas?

Niños, niñas y adolescentes son carne atractiva para los grupos criminales que operan en la Región Occidente de México. Miles de personas desaparecidas son prueba de ello.

José Guadalupe Romero Gutiérrez lejos de maquillar realidades, como coordinador de entornos escolares recorre los planteles educativos enseñando la autoprotección. Con una sola vida que logre arrancar de las garras de la criminalidad, ya valió la pena todo, nos cuenta el Poli-Paya-Josh.

Su pasión por la música, el arte y los escenarios le llevó a convertirse en payaso: «Tengo 22 años de payaso profesional. Antes de ser payaso tomé clases de actuación, baile, canto, solfeo. Me gustaba mucho cantar. Entonces, así por accidente grabé un disco».

Su primer empleo formal con uniforme, fue como guardia de seguridad en una tienda de autoservicios. Ahí supo de un talento natural: capacidad analítica natural para observar comportamientos, detectar anomalías e intervenir sin necesidad de violencia.

Posteriormente, entró al Pentatlón en Guadalajara y encontró en las corporaciones policiacas, especialmente en la técnica de la investigación criminológica otra de sus pasiones. Comprendió que con su divertido personaje podía ganarse la confianza de infancias y adolescencias, «con una sola vida que salve, valió la pena».

Josh intenta derrumbar una falsedad generacional que se ha inculcado a las niñeces, tenerle pavor a la Policía. «Si te portas mal, te va a llevar la policía», nos decían. Esto para él, representa un fallo estructural en la cultura de la seguridad ciudadana, ya que el policía debe verse como el principal aliado. Josh, hoy está convencido que la alegría, que una sonrisa, es el primer escudo de protección para las niñas, niños y adolescentes. Ahora quiere lograr la confianza de los pequeños, para de ahí cambiar la visión social.

Con 46 años de edad y una trayectoria que entrelaza la disciplina táctica con el arte escénico, José Guadalupe rompe los esquemas tradicionales de la función pública.

El Payasito Josh sigue perfeccionando su divertido espectáculo, pero no se queda en la simpleza, no solo quiere que las sonrisas aparezcan en unos cuantos rostros, su verdadera ambición es proteger a infancias y adolescentes para que esa sonrisa permanezca en ellos.

Josh admira a su jefe, el secretario de seguridad Juan Pablo Hernández quien sigue capacitándose profesionalmente. Les une el hambre de conocimiento, Josh cuenta con dos maestrías (Criminología y Criminalística e Investigación Científica; perfilador criminal entre sus diplomados; pero ahora se prepara en Lengua de Señas Mexicana.

Crédito Foto: Adriana Luna

Sin embargo, lejos de considerar la criminología como una disciplina fría o punitiva, Josh la asume como una herramienta científica para anticipar y neutralizar los riesgos que acechan a la infancia. Se ha especializado en el análisis del impacto de los contenidos y redes sociales en el comportamiento infantil.

El payasito policía no solo anhela con proteger a niños, niñas y adolescentes, también intenta humanizar al cuerpo policiaco, así que aconseja a sus compañeros a quitarse escudos emocionales y mostrarse empáticos con las juventudes.

«Son niños, imagínate a tus hijos. Abre el diálogo, habla con ellos. Para ellos somos superhéroes y debemos demostrárselo siempre con una sonrisa.»

En las intervenciones escolares coordinadas por su área participan unidades especializadas de alta operatividad, tales como el Grupo TEDAX (detección de desactivación de artefactos explosivos), la unidad canina K9, la Policía Escolar y los equipos de Cybercan y CyberCop. Estas capacitaciones se han transformado, ahora la interacción es desde la empatía, la sencillez y la confianza para llegar al corazón de los chicos.

Para romper el hielo, la dinámica empieza con música y baile. Al ganarse la confianza de los muchachos se logra captar la atención para el mensaje preventivo: protegerse de los peligros en entornos digitales, alertas ante conductas sospechosas y mecanismos de denuncia y autocuidado.

La trayectoria de Josh como entusiasta payasito y profesional como policía, muestran la esencia humana de un servidor público. Pero va mucho más allá, cuando logra como empático servidor público especializado en seguridad pública y el respeto a los derechos humanos, proteger a infancias y adolescencias de las crueles garras de la criminalidad, sin perder la capacidad de sonreír.

Texto: Adriana Luna / Fotos: Especial

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