La playa de Puerto Vallarta, Jalisco era el destino vacacional favorito de la familia Grana. Nadar en el mar se convirtió en un requisito para sobrevivir, sin imaginarse que se estaban gestando medallistas de la natación.
“Yo empecé a nadar por supervivencia. En Puerto Vallarta teníamos una casa (de descanso), íbamos mucho al mar y mi mamá no quería estar tan preocupada”, recuerda Miranda Grana entre risas.
Sebastián era el hermano mayor y el ejemplo a seguir para su hermanita Miranda. Como era importante para la familia que los niños nadaran bien para que no se ahogaran, entraron a clases de natación en la escuela, pero lo que comenzó como una clase extracurricular se volvió una pasión.
A Sebastián le empezó a ir muy bien, y de pronto, ya entrenaba en el CODE Jalisco. Su hermanita lo observaba orgullosa y le acompañaba, así que sólo era cuestión de tiempo para que ella también brincara a la alberca y entrara a las competencias de natación.
crédito: Redes Sociales de Miranda Grana
Miranda quedó fascinada con la disciplina deportiva y comenzó a observar también a las figuras, a las atletas de alto rendimiento: “Fernanda González, Mónica Hermosillo, las que eran una categoría mayor que yo”. Encontró en ellas inspiración.
“Hay mucha competencia aquí en Jalisco y en México, nos ayuda a seguir creciendo. Jalisco me ha dado mucho apoyo desde que tenía 8 años, yo nadaba en el CODE, ahí empecé. Me han apoyado con todos los recursos posibles para estar aquí”, agrega.
Miranda Grana se ha convertido en multimedallista de la natación. Actualmente vive en Estados Unidos, estudia la universidad y entrena, aunque extraña a su familia, sus amistades y especialmente la comida mexicana, está consciente que en la alberca no sólo está entrenando su cuerpo, también su mentalidad de campeona.
“Muchísima competencia, nunca se acaba y en Estados Unidos es mucho más fuerte, me ayuda a ampliar mi mirada. La competitividad y mi estado mental después de competir … Tenemos la mira en Juegos Olímpicos de Los Ángeles 2028, las competencias que se vienen y la más cerca es Panamericanos”, agrega.
Hoy, cuelgan del pecho de Miranda, cinco medallas logradas en la más reciente competencia, los Juegos Centroamericanos en Santo Domingo, fueron 3 medallas plateadas y dos oros en la disciplina de natación. Le dedica sus triunfos “a mi familia, a todos mis entrenadores, a mi equipo de trabajo y a Jalisco”.
Miranda le habla a aquella niña de 8 años que saltó a la alberca para nadar con su hermano Sebastián: “muchas gracias por entrar a nadar porque la natación me ha dado cosas que no son tangibles, como amistades y personas que he conocido”.
crédito: Redes Sociales de Miranda Grana
La campeona sigue fijándose en las pequeñitas que brincan a la alberca y que la observan como referente de la natación porque “convivo con ellas muy poco, pero es como inspiración verlas empezar y tener esa garra”, así que les recomienda: “perseguir lo que sea que los haga felices y si es este sueño de nadar, seguir adelante y que nunca se rindan”.
Texto y Fotos: Adriana Luna

















