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El mejor regalo para un veterano

Roberto Sierra Barbosa hoy está cumpliendo 98 años de edad, está satisfecho con su vida. Sin embargo, un regalo lo hace llorar porque es invaluable.

Roberto Sierra Barbosa hoy está cumpliendo 98 años de edad, está satisfecho con su vida. Sin embargo, un regalo lo hace llorar porque es invaluable.

De padres mexicanos, él durante su juventud fue a la guerra de Corea, corría el año de 1950. Entonces era un país totalmente destruido que luchaba por su libertad, Corea del Norte invadió Corea del Sur pretendiendo con el respaldo de la Unión Soviética y China, unificar la península bajo un régimen comunista.

Roberto todavía tiene frescos en su mente recuerdos de aquella Guerra Fría, especialmente en su corazón guarda las vivencias con un compañero de la milicia, que lamentablemente murió en uno de los ataques.

“21 años tenía este muchachito, caímos juntos. Pero él me dijo: “sargento, si yo no salgo (del combate), ¿usted me vendría a visitar (a la tumba)?”. Le lloré por 70 años (nos revela entre lágrimas), pero fui y le cumplí la promesa. 21 años tenía”.

Cuando por fin pudo regresar pudo a Corea, vio un país recuperado. Como veterano de la guerra acudió al cuartel militar y dijo el nombre del soldado caído, los miembros del Ejército coreano buscaron en el archivo y encontraron su nombre en la placa, fueron a buscar donde estaba su recuerdo y lo llevaron al sepulcro para que pudiera cumplir con esa promesa hecha décadas atrás.

Desde 1950, México y Corea han tejido relaciones de amistad. Sin embargo, es en esta generación la que ha cosechado el cariño entre ambas culturas, reconoce el embajador de Corea en nuestro país, Jooil Lee:

“Evidenciamos mucho interés de la cultura coreana en México, y visceversa, hay interés por México en Corea. A través del Mundial, espero sea un espacio oportuno para jóvenes y nuevas generaciones para el intercambio y que mexicanos puedan visitar más seguido Corea, y los coreanos puedan visitar más a México”. 

El futbol, el K-Pop y la industria del cómic han sido la fórmula para robarse el corazón tanto de coreanos hacia mexicanos, como de México entre los coreanos, por lo que se espera que se incremente el flujo turístico entre ambas naciones.

Pero, volvamos con Roberto Sierra, ¿cuál es el mejor regalo que recibió durante su cumpleaños?

Han pasado 76 años de aquel pasaje bélico, hoy Roberto cumple 98 años de edad. De pronto se acercan uno a uno, varios jovencitos coreanos que están de visita para celebrar el Guadalajara Koku Fest y el Mundial de fútbol, le hacen una reverencia mientras le expresan: “gracias por su servicio”.

Con el corazón latiendo al mil, Roberto les explica que en aquel entonces en su primera visita, “el país estaba destruido. Seúl había desaparecido, a mí me tocó estar”.

Los jovencitos unían sus manos en símbolo de agradecimiento y lo reverenciaban. Las lágrimas aparecieron. Para el hombre envejecido, fue su mejor regalo de cumpleaños.

“Me hacen llorar cuando recibo los agradecimientos y me dicen la frase: ‘gracias por defender mi país’. Muy emotivo. Traigo cuatro impactos en mi pierna izquierda. Dejamos nuestra sangre allá”, nos confía este veterano de la guerra de Corea.

“Los sobrevivientes nos sentimos tanto mexicanos como coreanos porque dejamos nuestra sangre allá, nos tratan con mucha admiración. Desde los chamaquitos nos tratan con respeto”.

Roberto admira a Corea por la forma en como se ha reconstruido “se ha levantado como el Ave Fénix, de las cenizas.  Muy orgulloso de lo que han logrado. Hasta da envidia -dice entre risas-, nosotros estamos aquí respirando el fermento de la identificación que necesitamos tener; seguimos en busca de la identidad y ellos rápido se levantaron. Es un país hermosísimo. Económicamente ejemplar”.

Pronto cumplirá un centenario de existencia, pero revela que tiene en su corazón una sensación de satisfacción por las experiencias vividas.

“Me siento muy satisfecho con mi vida, el haber colaborado. En aquella época no teníamos conciencia política, nuestro entrenamiento de siete meses fue para sobrevivir a lo que íbamos. Me siento muy satisfecho. Hemos hecho muy buenas relaciones con la comunidad coreana en México, con frecuencia recibimos visitas y regalos. Me siento muy honrado”, finaliza.

Texto y fotos: Adriana Luna

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