La hija de Patricia tenía solo tres años de edad cuando comenzó con ataques epilépticos. La primera vez, el susto fue enorme. La autoestima de la pequeña mermó y comenzó a presentar también ataques de ansiedad.
Patricia recuerda que a su hija le aterraba ir a la escuela porque no sabía si presentaría otra crisis epiléptica cuando su mamá no estuviera presente. Hoy la niña tiene 10 años de edad. Acude a terapia psicológica de forma permanente porque cuando se le explicó que padecía epilepsia fue “muy fuerte la noticia”. Eso significaba que tenía otro padecimiento más, nos explica su madre.
Poco a poco, la niña ha logrado conseguir paz mental, aprendió a estar alerta y detectar oportunamente cuando presenta los primeros síntomas de que una crisis epiléptica se aproxima.
La Comisión Federal para Prevenir los Riesgos Sanitarios (Cofepris) ha aprobado en México un nuevo medicamento que se coloca al interior de la boca, entre la mejilla y los dientes, generando una vía directa para proteger las neuronas de la persona y disminuir los riesgos de afectación cerebral durante una crisis epiléptica.
“Se absorbe rápido porque al ser bucal, no tiene que pasar por el estómago, ni ser pasado por el hígado, llega básicamente de manera casi directa a la circulación (sanguínea). Para fines prácticos las neuronas tienen excitadores inhibitorios, las neuronas tienen un switch interno, el medicamento es (tipo) gabaérgico, es decir que activa los switches inhibitorios del cerebro, los receptores GABA (ácido \gamma \aminobutírico), que inactivan la actividad o neutralizan la neurona”
“Este medicamento actúa sobre ese switch off de la neurona, tiene un efecto inhibitorio en el cerebro lo que hace que las neuronas se calmen un poco. Los receptores GABA son muy importantes en el cerebro, justo para apagarlo por así decirlo”, subraya la doctora Melissa Chávez, titular de la Clínica de Epilepsia en el Hospital Civil Fray Antonio Alcalde en Guadalajara, Jalisco.
Se estima que en Jalisco hay 170 mil personas viviendo con epilepsia. Esta condición afecta a uno de cada 26 personas menores de edad y es vital proteger su actividad cerebral, porque “cada minuto cuenta”.
Midazolam bucal es un medicamento ambulatorio de emergencia que se aplica en los primeros cinco minutos de la crisis, protegiendo las repercusiones neuronales de una crisis prolongada. Las mujeres embarazadas también pueden acceder a esta nueva opción médica: “no está contraindicado en el embarazo. Sí es importante (ir) con el neurólogo y que la paciente no se descontrole durante el embarazo. Hay medicamentos antiepilépticos que son más seguros de emplearse en ciertos pacientes, como en este caso de embarazo, y es importante no suspenderlos porque el riesgo es mayor. La crisis altera la condición de la madre, afecta la circulación materno-fetal en ese rato. Tratamos que esté con tratamiento y que no lo suspenda, buscamos que no se descontrole. En caso de que se descontrolara, tenemos estas opciones y tratar de evitar que sea prolongado. El efecto es rápido, se protegen las funciones vitales, al bebé le va a llegar circulación (sanguínea) y no le va a pasar nada”, añadió la neuróloga Margarita González.
Texto y Foto: Adriana Luna

















