A Erika, Alma y Martha la vida y la muerte les hermanó. Les une la tragedia de haber perdido a hijos e hijas tras un accidente vial ocasionado por personas que en estado de ebriedad tomaron la decisión de conducir un automóvil. Hoy juntas intentan salvar miles de vidas.
Erika Elizabeth, en 1995 con 18 años de edad, fue una de las primeras mujeres en Jalisco que cumplieron con capacitación y requisitos para fungir como agente vial de crucero. Cuatro años después había visto y atendido miles de percances viales, pero nunca se imaginó que se convertiría en víctima.
Un domingo junto con su familia y amigos disfrutaron de esparcimiento en un balneario cercano a la ciudad, cuando a bordo de su coche al regresar a casa por carretera, fueron embestidos por un chofer en estado de ebriedad que conducía un automotor. Eso le cambió la vida, ahí murió su primogénito y su hermano, mientras que ella quedó lesionada.
“Nos chocó de frente. Mi hijo tenía 2 años y 7 meses de edad, se llamaba José María y mi hermano César también un joven que no tenía ni 30 años. Los sobrevivientes tuvimos lesiones, pero lo más grave fue darme cuenta que mi hijo ya no estaba en ese mundo, ya a tus (propias) lesiones no les haces caso”, recuerda Erika.

Erika
A los días, regresó a su trabajo, en aquel entonces, sus compañeros durante la jornada laboral optaban por evitar largas tramitologías tras percances viales en los que había presencia de alcohol en algún conductor, así que ella con todo el dolor en su corazón tenía que revivir vez tras vez aquel trauma familiar. Se encargaba de realizar los engorrosos trámites que le implicaban invertir aproximadamente 5 horas.
“Ellos no querían ir porque más tardaba el procedimiento, que los conductores detenidos salir bajo fianza en aquellos años”, añade.
Posteriormente, fue enrolada a las filas de las agentes viales en el Programa de Alcoholimetría, Salvando Vidas, implementado durante la administración del gobernador Aristóteles Sandoval (+). Los conductores que superaban los grados de alcohol permitidos por la legislación eran remitidos al ‘Torito’, durante 24 horas, para que no pusieran en riesgo a otros al conducir ebrios. Además tenían que concluir un curso de sensibilización.
“Yo participé como una de las comandantes, orgullosamente, permanecí muchos años, cuando todos sabían que las agentes éramos incorruptibles. Teníamos el apoyo del gobernador, llegara quien llegara, así fueran funcionarios públicos de primer nivel, teníamos toda la libertad de llevarlo (al Torito) y hacer el procedimiento. Fue muy exitoso ese programa de salud pública porque salvamos muchas vidas y prevenimos muchas lesiones graves o discapacidades. Es importante tras pasar un hecho tan lamentable (como el que enfrentó), cuestionarte qué es lo que haces con tu vida”, reflexiona ella.
“Fue un antes y un después. Yo leí una frase en un libro que me voló la cabeza, decía: ¿qué es más importante, una vida o salvar miles de vidas? Para mí fueron lágrimas en los ojos en cuanto la leí, me ví reflejada en esa frase. Sí, mi hijo es muy importante para mí y me hubiera encantado que hubiera seguido conmigo, verlo crecer, verlo ir a la primaria y a la secundaria, a una carrera. No está conmigo, pero sí está en mi memoria, con todo el amor que todavía le tengo. Espero volver a verlo”.
Erika ahora es un pilar fundamental de la Asociación de Víctimas de Violencia Vial (VIVIAC), lo que le ha permitido sanar cada día su propia tragedia, mediante el apoyo a otras personas. “Doy mi testimonio en escuelas, en cursos donde pueda poner mi granito de arena para tratar de prevenir accidentes y salvar vidas”.
Hoy, también ha decidido colaborar con el recién nacido Observatorio de Movilidad A. C., buscando implementar alertas y provocar cambios en las políticas públicas que le permitan que menos personas enfrenten lo que ella paso, y, a las que lamentablemente se conviertan en víctimas de accidentes viales puedan tener acompañamiento legal, psicológico y médico.
Aunque en Jalisco es obligatorio el seguro vial de responsabilidad civil, sólo tres de cada diez automovilistas cumplen, lo que en caso de accidentes vehiculares deja a las víctimas tiradas en la calle sin recibir con oportunidad atención médica durante la hora dorada. Esto a su vez provoca secuelas en ocasiones permanentes, mismas que se podrían haber evitado, explica Alma Chávez, directora de VIVIAC:
“Necesitamos que todos lo tengan. El 30% de las personas en Jalisco y alrededor del 40% en México lo tienen, entonces más del 50% de las personas quedan desprotegidas (en percances viales), no sólo de su vida, su integridad. Un seguro de responsabilidad civil te puede costar menos de 2 mil pesos (anuales) y protege a las personas, si todos estamos protegidos no había gente muriéndose en las calles y en los trayectos, buscando a dónde llevarlos porque las salas (hospitalarias en el sector público) están saturadas”.
El Observatorio de Movilidad A. C. nace en Jalisco para alertar de problemáticas en el transporte público, así como vulneraciones al derecho de las personas a trasladarse de un sitio a otro con seguridad, autonomía y libertad.
El Observatorio emitió su primera recomendación al Gobierno de Jalisco para que mejore la calidad en la movilidad de la población y el transporte público para todos, con un apartado especial, las personas con discapacidad padecen como usuarios un transporte limitado e ineficiente.
Enrique Dueñas, presidente de la asociación civil destaca que mediante mesas técnicas, investigadores y expertos en la materia, analizarán datos y harán recomendaciones a las autoridades hasta que se garantice la seguridad vial y que se tenga transporte público eficiente y de calidad.
Texto y Fotos: Adriana Luna
Erika Elizabeth
abril 26, 2026 at 8:12 am
Adriana muchas gracias por tan bello reportaje mis lágrimas rodaron al leer mi propia historia, sin lugar a duda espero que alguien se vea reflejado en mi historia y se cuide y cuide a los demas en la vía pública
Todos somos responsables de lo que sucede en las calles y es derecho de todos llegar a salvo a casa
Gracias