Los hombres siglos atrás por la dieta que llevaban tenían 40 piezas dentales, entre ellos 20 molares para poder masticar carne casi cruda.
“En la antigüedad comíamos carne dura, carne muy cruda, nuestros maxilares eran muy grandes, cabía hasta una cuarta molar incluso”, nos comenta la doctora Arisai Pinedo Rivera, directora ejecutiva de Clínica Insignia Estética Dental.
A partir del siglo XX, los hábitos humanos y la tecnología han cambiado la forma en que se cocinan y consumen los alimentos, hasta llegar a la comida ultra-procesada, lo que ha cambiado los maxilares de la humanidad.
“Con el paso de los años, la comida se ha hecho más procesada, casi no estimulamos los músculos maxilares. Tanto el maxilar como la mandíbula se han quedado atrofiados y las muelas del juicio ya casi no sirven para mucho. Se encuentra que están retenidas, no salen o de plano no aparecen en boca”.
Actualmente las personas adultas tienen 32 dientes: 8 incisivos, 4 caninos o colmillos, 8 premolares y 12 molares (primero, segundos molares y las muelas del juicio).
“A veces de plano no aparecen, hasta se dice que en unos años más ni siquiera vamos a tener muelas del juicio, se va a quedar la dentadura con la segunda molar. Totalmente la forma de nuestra cara, de nuestro cráneo es diferente… vemos las muelas del juicio inclinadas, chuecas y el problema es que no salen y empiezan a dar problemas y dolor. No permite higienizar por estar en posteriores, aparecen las caries e infecciones. Si vemos los cráneos que sacan de excavaciones son totalmente diferentes por la alimentación”.
¿Por qué se les llama muelas del juicio?
“Porque se supone que salen entre los 17 a 22 años de edad, es como cuando creas conciencia y tienes ‘buen juicio’. De ahí se adjudicó el término de ‘muelas del juicio’, aunque en realidad son terceras molares”.
La salud dental implica prevención, sin embargo, los pacientes llegan al consultorio dental frecuentemente cuando hay dolor, a causa de malas posiciones de las piezas, por infecciones y caries.
“Lastimosamente comienzan a hacerles caso cuando hay molestia, lo ideal sería que acudamos a una revisión dental cada seis meses, ver si tenemos muelitas del juicio, si ya vienen en una buena posición o no. Pero cuando ya comienzan las molestias, llegan a consulta, no podemos intervenir de inmediato porque tenemos que dar medicamento contra infecciones (pericoronaritis) y posteriormente citarlos para la extracción quirúrgica de las muelas del juicio”.
Los avances en la ciencia odontológica han transformado los medicamentos y los procesos de anestesia.
“Una cirugía tiene que ser sin dolor, para eso hay anestésicos. Hay jeringas que introducen el anestésico con determinado periodo de tiempo, incluso la anestesia va dosificada por goteo y es mucho menos dolorosa que en la antigüedad. En cuanto empieza a entrar la anestesia bloquea los nervios. Cada caso es particular, no todo se atienden iguales. Ya la odontología digital está aquí”
“No hay mayor complicación si vas con un médico cirujano maxilofacial, que son los especialistas en retirar las muelas del juicio. De no hacerlo así, pueden aparecer problemas post-operatorios”.
Acudir al médico dentista cada seis meses puede marcar la diferencia, en el tratamiento odontológico.
Página Web: Insignia Estética Dental Visítanos
Texto: Adriana Luna / Fotos: Especial

















