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La sabiduría del líder

Controlar, dar instrucciones, ejercer la jefatura como muestra de poder están lejos de ser el baluarte del liderazgo verdadero. Mauricio Reynoso experto en recursos humanos está convencido que la gestión de talentos comienza en buscar el bienestar de la gente, para ello se requiere una formación diferente.

Controlar, dar instrucciones, ejercer la jefatura como muestra de poder están lejos de ser el baluarte del liderazgo verdadero. Mauricio Reynoso experto en recursos humanos está convencido que la gestión de talentos comienza en buscar el bienestar de la gente, para ello se requiere una formación diferente.

Los líderes se gestan, se forman con visión humana, no se buscan. Las cualidades indispensables del liderazgo en esta era digital radican en la empatía, la resiliencia, la comunicación efectiva, en la conciencia de que se vive en un ambiente que cambia con rapidez.

“Creo estamos viendo carencia en habilidades de liderazgo, en todos los ámbitos, es momento de preocuparnos por formar esos líderes. Es muy valioso”, nos cuenta Jorge Mauricio Reynoso Nassar, autor del libro Sabiduría del Líder y director de la Asociación Mexicana en Dirección de Recursos Humanos.

Con casi cuatro décadas de experiencia empresarial, apela al liderazgo humanista, ese que puede identificarse en la tierna infancia.

“Como padre comienzas a notar que tu hijo o hija tiene características por las cuales otros le pueden seguir: escucharlos, imitarlos. Eso es muy importante cuando eres líder. Desde niños vamos siguiendo al capitán del equipo de futbol, a la chica que destaca en el aula del colegio, los demás seguimos su comportamiento: Es importante la congruencia”.

El grave error de la educación mexicana es que intenta formar a una generación inmersa en la era digital, con métodos del siglo pasado.

“Así como hay cultura en organización, hay cultura en educación. Estamos educando como en los años 80 y 90, cuando hoy estamos trabajando con la generación que nació con el mundo digital, ya lo maneja, lo domina, encuentra la información que quiere. Ya juegan desde pequeños con todo lo que ofrece el mundo digital. No podemos circunscribir a una ideología educativa como la que tuvimos nosotros”.

Hoy la educación tendría que estar enfocada en el ser humano y en los valores éticos. Para ello, los profesores y padres de familia deberían fomentar las habilidades para trabajar en equipo y valorar a cada individuo por sus cualidades únicas.

“Reconocer y premiar el trabajo en equipo. Ejemplo, la educación premia el esfuerzo individual. ¿Qué pasa si también premiamos el esfuerzo de grupo? Entonces se crea la importancia de ser parte de un grupo y eso es fundamental hoy. Que puedas reconocer a tus compañeros de aula, de trabajo, a quien te da un buen servicio, etc. El reconocimiento es otra actividad importante”.

Sin embargo, esta era tecnológica está volcada en los robots y se olvida del ser humano, cuando es el mismo individuo quién tendría que reconocerse como el valor elemental de este cambio.

“Ser consciente de tu propio bienestar físico y mental. Que hagas el ejercicio que debes, la nutrición que necesitas, pero también cultivar a través de lectura e intercambio de ideas: salud mental. Eso lo necesitamos mucho. Esto implica que como padres de familia cuidemos lo que los niños ven en casa, a través de la tecnología. Todo eso tiene hoy la complejidad que nos exige el liderazgo en la empresa, o en la escuela y en la familia”.

Por eso, hoy a las empresas y organizaciones están llegando a cargos de decisión personas que ni siquiera se han preocupado por su propia estabilidad emocional y crecimiento humano, mucho menos se preocuparán por los sentimientos de sus colaboradores.

“Hay personas que llegan a una responsabilidad, a gestionar talento sin haber procurado invertir en su propio desarrollo para hacerlo bien. Eso implica autoconocimiento, fortaleza, cómo trasmitir información, cómo generar ambiente de trabajo en equipo, cómo reconozco, cómo establezco y retroalimento objetivos. Todo eso es la complejidad del líder. Sobre todo, cómo escucho lo que los miembros del equipo tienen que decirme”.

Mauricio Reynoso sostiene que el cambio depende de que los líderes vayan tomando conciencia de su propia transformación y que sean los modelos a seguir en el ámbito educativo, empresarial, político o en cualquier ámbito donde se encuentren. Los líderes se forman, no se buscan.

Texto y fotos:  Adriana Luna

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