Ana había llevado a sus hijos al dentista, cuando un desconocido se acercó a ella y le solicitó su autorización para jugar, malabares y terminar burlándose de ellos. El propósito era obligarlos a defenderse de forma clara y contundente.
Los niños tenían que levantarse, extender la mano con la palma al frente y decir: “Alto no te rías, estoy en proceso de aprender”. Esa era la respuesta contundente ante las risas burlonas del desconocido.
¿Por qué un hombre estaría interesado en ello? Le preguntó Ana, la respuesta le dejó fría: “Lo hago con todo el corazón porque yo soy un testimonio, mi hijo adolescente se quitó la vida y no supimos por qué”.
“Para mí ese fue un golpe a mi corazón, lo que necesitaba para decidirme a hacer algo. Estos niños se nos están yendo sin explicarnos por qué. Está en nosotros los adultos acercarnos a esos corazones”, externa Bárbara Aranda Díaz, autora del libro Código Dignidad. Ella hace siete años se había certificado en el programa Escudo de la Dignidad, para prevenir el abuso sexual infantil.
Bárbara se cuestiona cuántas historias hay ocultas, alimentando la ansiedad y la depresión por miedo a ser criticados, regañados o expuestos, por eso escribió este libro, para ayudar a los jóvenes a sacar valor y a identificar los riesgos emocionales para enfrentarlos con acompañamiento y valentía.
“Es bonito formar a los niños desde chiquitos en el valor, el respeto, los límites… Es un Código donde ellos puedan tener una referencia y encontrar valor y principios”. Sin embargo, pasaron los años y esos niños crecieron sin encontrar literatura que les ayudara a proteger su autoestima, su valor. “Se quedó esa semilla, esa interrogante”.
“Era horrible ver cómo los problemas de salud mental iban a la alza y no sólo por problemas de abuso sexual infantil sino derivado por muchas otras cosas. La diapositiva que más me llega al corazón era la de índice de suicidio, niños de 12 y 14 años de edad. Ese tema me impacta, me duele”.
Capítulo a capítulo el jovencito aprende a armar su propio Código de Dignidad y apostarle a la vida.
“Un humano sin voz pierde su libertad y pierde su dignidad. En la medida que ellos sientan ese empoderamiento, en momentos vulnerables podemos comenzar a cambiar su historia. Necesita sentirse valioso. Es un círculo, primero saber que tiene dignidad, es parte de la identidad. Es importante que sepan que si tomaron una decisión equivocada, regresen a ese lugar de dignidad y traten de reconstruirse”.
La meta que se ha impuesto Bárbara es que el Código Dignidad forme parte de plan de estudios en México para que desde temprana edad se valore como persona, establezca límites, se respete y respete a los demás.
Texto y Foto: Adriana Luna

















