La danza habla todos los idiomas, llega directamente a las emociones. El Principito es una historia infantil que no tiene límite de edad porque refleja la esencia del ser humano. Exúperium es la puesta en escena con niños que poseen el gen del amor.
Una expresión de libertad es la danza. El arte que abre la mente, la perspectiva humana. Exúperium es una obra protagonizada con niños que tienen diagnóstico de Síndrome de Down contando la historia de El Principito escrita por Antoine de Saint-Exupéry.
“Mi primera reacción fue de enorme sorpresa, no había tenido mucho contacto con niños con Síndrome de Down.. y menos profesionalmente. Nunca había trabajado con ellos artísticamente. Ser tan disciplinados. La gran lección que ellos me han dado … es el trabajo gozoso. Ese trabajo gozoso que ellos tienen, la manera de aproximarse al arte con una absoluta pureza y felicidad de estar ahí”, expresa el tenor Rodrigo Garciarroyo.
El cantante de ópera que ha pisado importantes escenarios en Estados Unidos, México y Sudamérica se reconoce conquistado por el talento puro de estos niños.
“Desde luego que disfruto mi trabajo, siempre he amado el canto, pero así como ellos, ¡ah, yo quiero ser como ellos cuando sea grande! Yo quiero ser como ellos, quiero ser una artista como ellos que disfrutan el proceso, que disfrutan de estar ahí por el gozo de hacer el arte. Yo me llevo eso de esta experiencia, a mi trabajo, a mi manera de estudiar, mi manera de ensayar, de montar mi trabajo, de enseñar el canto, de dirigir la ópera tiene que ser a través del gozo, a través de la alegría como estos niños hacen el arte”, añade.
Rodrigo Garciarroyo está acostumbrado a observar grandes puestas en escena de obras clásicas de Cervantes y Shakespeare, pero esta obra Exúperium muestra “una autentica obra de arte, van a salir del teatro con el corazón gordito de puras emociones, de ternura, conmovidos, divertidos. La música es bellísima, la producción es muy bonita, es una producción primorosa”.
El espectáculo traslada al espectador a un mundo de inclusión, de belleza, de pureza hasta descubrir la esencia humana, el nido de las emociones: “se da a través de la disciplina y el gozo. Ese artista que desde adentro de su humanidad, de su persona logró crear al personaje, encontró dentro de si las emociones y las verdades del personaje que Saint-Exupéry escribió y lo está interpretando en las tablas del escenario, tú como público te conmueves, te sorprendes y te cambia la etiqueta de quién es esta persona. Lo que veo es su alma brillar entera con todas sus partes, y además, viene y me toca la mía, que se refleja idéntica”.
Es entonces cuando se encuentra un mundo en el que la discapacidad física o intelectual no existe, se derriban todas las barreras. “Un mundo interior entero, y yo ya lo ví, y ya me tocó el alma, y eso es el diamante más puro que este proyecto entero tanto el espectáculo como el de danza aptitud trae a la sociedad mexicana es muy importante. Lo disfruto profundamente… con toda la seriedad del mundo porque estos niños ponen toda su alma entera, yo no voy a hacerlo menos. Es una verdadera felicidad”, subraya el tenor.
En todo momento los niños y jóvenes muestran talento puro, evidencian que el arte es para seres humanos que lo único que desean es expresarse con su cuerpo. Danza Aptitud es un mensaje de una cultura artística y de la discapacidad, es integración, participación. La creación de vínculos sociales como una ecuación perfecta.
“La danza habla todos los idiomas, llega directamente a las emociones. El Principito refleja el alma humana en su esencia”, externó el actor Ariel López Padilla.
Exúperium se presenta este 25 de noviembre 2025 en el Teatro Degollado de Guadalajara.
Texto: Adriana Luna / Foto: Especial

















