Saúl Herrera, de pequeño se llevó uno que otro chanclazo por andar dibujando en las paredes, pero nunca se compuso y hoy es el reconocido caricaturista profesional: Qucho.
“De niño dibujaba en el suelo y en las paredes, sobre todo. Uno que otro chanclazo que sí me gané, pero bien, ¡todo era por la ‘educación’!”, nos cuenta entre risas.
Qucho recuerda que su creatividad infantil se alimentó con caricaturas y cómics que se devoraba: “Yo veía caricaturas en la televisión: Don Gato y su pandilla, Los Picapiedra y otras que me tocó ver a mediados de los 80’s. Cómics como Capulinita. Yo soy aficionado del Guadalajara y había una revista de las Chivas que me gustaba mucho”.
Ahora suele ser invitado por las universidades y ferias del libro para platicar con la juventud sobre su trabajo como monero: “Siempre que me preguntan por el oficio, digo sobre todo a estudiantes que todos dibujamos en alguna época de nuestra vida, todos hacemos el intento por dibujar, algunos lo dejan y otros le seguimos y nos pagan por ello”, añade.
Aunque sí se llevó uno que otro chanclazo maternal por pintar sus dibujos en las paredes de la casa, nunca se rindió en su pasión. ¿Cuál es el resultado? ¡Ahora le pagan por pintar paredes! Aunque realmente sí se compuso, porque ahora, gracias a la tecnología que siempre carga consigo, puede trazar dibujos digitales donde quiera que se encuentre, mismos que adereza con animación:
“He trabajado en todos lados, ahora cargo siempre una tableta electrónica y puedo estar dibujando un día en un parque, esperando un vuelo en el Aeropuerto, he trabajado a veces en algún bar, en algún restaurante, donde se pueda”.
Foto: Cortesía IEPC Jalisco
¿Cómo ha cambiado el cómic y las caricaturas, al hacer una comparación generacional?
“Ha cambiado mucho la temática, se han cuidado mucho el lenguaje para las nuevas infancias. El Pinocho que a mí me tocó ver cuando era niño, se metía a un billar a jugar con su amigo que lo llevaba a hacer maldades. El Pinocho fumaba y tomaba cerveza. Disney sacó un nuevo Pinocho que toma cerveza de raíz y ya no fuma (risas). Ha cambiado ese tipo de cosas que antes estaban normalizadas, y yo lo veo para bien”.
En 30 años que lleva de carrera profesional, las historietas se han transformado, aunque siguen vigente los grandes clásicos. Lo que iniciaron como unos dibujos todos “quchos”, ahora son todo un sello artístico y marca empresarial.
Hoy por hoy, Qucho consume mucho el trabajo de otros moneros, especialmente desde que se ha inclinado más hacia la caricatura política y considera que sí se respeta su libertad de expresión, al menos en Jalisco.
“He percibido que hay tolerancia a la crítica, y cuando (los políticos y gobernantes) se ven reflejados ahí, se incomodan un poco y sí te invitan un café (risas). Incluso en las mismas redes te replican, pero es raro, creo que sí saben cuál es el papel del Monero, saben de qué se trata cuando es una crítica a su desempeño político y siempre y cuando te apegues a los hechos, estás del otro lado. De nuestra parte lo que debemos cuidar es no ir más allá, no meterte en temas personales. Al menos es lo que he tratado de aplicar”.
Texto y Foto: Adriana Luna /
Foto Caricaturas: Cortesía Qucho

















