Los miembros de la familia Lozano, oriundos del pueblito de San Nicolás en la Ribera de Chapala, vivían en pobreza, por lo que decidieron emigrar a Estados Unidos. Toñito tenía sólo 8 años de edad. Era un adolescente de 16 años cuando decidió enrolarse en la Marina norteamericana, y viajó a Corea como parte del Ejército que luchó por la paz. Eran unos cien mil mexicanos y mexicoamericanos, hace 75 años.
Hoy, Antonio Lozano tiene 91 años de edad, vive en el municipio de Zapopan, Jalisco. Forma parte del grupo de veteranos mexicanos que pueden contar una historia viva de la guerra en Corea. Sus nietos y bisnietos han crecido con sus historias y hazañas.
“Hoy tiene 91 años. Toda la vida, desde chiquito supe que mi abuelo había ido a la guerra. Le admiro primero, su calidez humana, siempre está ahí para la familia. Yo presumo a mi abuelo. De chico no tuvo nada, creció con carencias y se fueron a Estados Unidos. A los 16 años se enlistó con los marines, y a los 18, se fue a la guerra. Al regresar, estuvo en USA varios años, pero después decidió venirse a Jalisco”, nos explica Fabio Rizzo, su nieto.
Él tuvo la oportunidad de acompañar a su abuelo hace tres años, cuando fue invitado por el gobierno coreano, a regresar cuatro décadas después. Fabio todavía se emociona cuando recuerda a los soldados veteranos platicar aquellas experiencias vividas en una zona devastada por la guerra. Atestiguar cómo sus ojos se abrían con incredulidad, al encontrarse con un país de primer mundo, con tecnología avanzada y modernos rascacielos.
Fue entonces cuando Fabio comprendió realmente que era descendiente de un héroe de guerra, sintió enorme orgullo por su abuelo y se sintió honrado. Sobre todo, especialmente afortunado porque aún disfruta de su presencia y sus hijos han podido conocerlo.
“Hay muchos (soldados) que ya no están aquí, algunos murieron en la guerra y otros por su edad. Muy orgulloso de que él siga aquí con nosotros, y, ¡me da mucho gusto que Corea los honre! Nos dimos cuenta que la sociedad coreana está muy agradecida con los veteranos porque gracias a que defendieron ese país, es lo que es ahorita”, añade.
Hoy, en Guadalajara, se conmemoró la Segunda Ceremonia Oficial del Día del Veterano Mexicano en la Guerra de Corea, encabezada por la Embajada. Samsung México participó como aliado en el reconocimiento a quienes sirvieron durante ese momento histórico.
“Honramos la voluntad por la libertad y la paz que demostró cada uno de los veteranos”, subrayó el embajador de la República de Corea en México, Taewan Huh.
El pequeñito Iker Rizzo, observaba las fotografías de los veteranos, de pronto corre y esbozando una enorme y orgullosa sonrisa, señala rápidamente el rostro de su bisabuelo Antonio. Así, las nuevas generaciones crecen escuchando esas historias. Pocos como Iker, pueden escucharlas de la propia voz del militar.
Corea avanza al futuro, sin olvidar el pasado y los mexicanos también con lágrimas en sus mejillas acarician esos recuerdos, porque lograron el cometido: la paz y prosperidad del país. Como muestra de gratitud, el embajador Tawean Huh y el Agregado Militar, Naval y Aéreo, Coronel Youngunk Kim entregaron becas de estudios para los descendientes de los soldados. Acompañados de autoridades mexicanas y familiares de excombatientes, guardaron un minuto de silencio por 7 soldados que ya no están, y brindaron por Antonio, Roberto, Alberto y otros mexicanos que aún viven para narrar lo vivido hace 75 años.
Fueron unos cien mil mexicanos y mexicoamericanos los que arriesgaron su vida, servicio activo en la Península Coreana bajo el mando de Naciones Unidas. Esas historias, a 75 años del primer desembarque de mexicanos en la guerra de Corea, formarán parte de un libro que se presentará en la próxima edición de la FIL Guadalajara, adelantó el presidente de la Asociación de Veteranos, Roberto Sierra. Podrá leerse en inglés y en español.
Iker Rizzo, señala emocionado a su bisabuelo, el veterano Antonio Lozano
Corea en gratitud da becas de estudios a descendientes de veteranos mexicanos que participaron en la guerra de Corea (1950-1955)
Texto y fotos: Adriana Luna
Fotos de Antonio Lozano: Cortesía Familia Lozano

















Gina
junio 23, 2025 at 10:51 am
Muy buena nota.