En la cochera de ‘Don Chuchis’, como le dicen cariñosamente al abuelo, quien vive en la Colonia Atlas de Guadalajara comenzó a armarse la bandita musical de funk integrada por primos. Uno cantaba, otro tocaba la guitarra, uno más la batería y se dieron cuenta que sonaban bien juntos. Se percataron que la música los divertía y les aliviaba su tristeza y depresión.
Bautizaron al grupo GamboaMx, ahora están cumpliendo su sexto aniversario. Antes de cada presentación musical instan al público poner su mente y corazón en ‘modo desestrés’, para predisponer una buena actitud.
“Yo era solista y empecé a jalar a los primos en la casa del abuelo. Cantaba punk rock tipo Green Day, ahora es música funk y tipo disco, bailable. Nos encanta Michael Jackson entonces el baile no lo podemos dejar de lado”, nos explica su vocalista.
Con la pandemia, la música y los instrumentos fueron una tabla de salvación para evitar sumergirse en la profunda depresión. Escuchar música y crearla para poner a trabajar el cuerpo y generar de forma natural las hormonas de la felicidad.

“Todos tras la pandemia y todos en la banda nos identificamos, venimos de la ansiedad, depresión. Nos hace falta refugiarnos en la música para salir de ahí (tristeza y angustia). Nos pegó duro la pandemia, fue un momento de refugio para apreciar no solo la música también a nuestra familia. Sí aprendimos mucho de ese capítulo”.
En otra zona de la capital tapatía, un grupo de amigos apasionados por la música encontraron que su ADN migrante enriquecía sus ritmos y gustos, así nació Roxy Dreams con una nueva propuesta muy europea, muy latina, muy mexicana y muy tapatía.
“Mis papás se conocieron en el aeropuerto de la CDMX se casaron, la familia se fue a vivir a Suiza, allá estuve diez años, regresamos y tengo 13 años viviendo en Guadalajara”, explicó Patrick.
“Yo vengo de una escuela de ritmos latinos: salsa, bachata, reggaetón y rock. Es la música que escucha mi familia y yo desde chiquito. Somos chavos con una percepción de la música muy amplia, cada uno con un género que lo define y lo aportamos a esta banda, es un sonido único y fresco”, dice Jaime.
Todos aportan sus conocimientos a la agrupación tanto musical como profesional. Por ejemplo, Juan toca la guitarra y es contador; Patrick es el baterista y es licenciado en Negocios Internacionales, al igual que Abraham ‘El Sabi’; Jaime toca el bajo y es abogado; mientras que Pablo es guitarrista y estudió producción musical digital.
Todos coinciden en que el destino los reunió en Guadalajara para tocar música, ser felices y compartir ese talento al público. Recién hicieron realidad su sueño con el primer álbum Reverie.
Psicólogos del Instituto de Salud Mental (SALME) reconocen que la música no solo alegra el corazón, ayuda a alimentar la mente y transformar actitudes y sensaciones.
“La música y todas las expresiones artísticas abre una oportunidad enorme y permite que se expresen emociones. También que se reconozca una amplia gama de emociones y soluciones. Los jóvenes al escuchar a sus líderes pueden abrirse a la oportunidad de un primer contacto (con un profesional de la salud mental)”, expresó el psicólogo Julio Villegas.
Recientemente los músicos se presentaron en ElectroRock que se ha convertido en una “ventana para ser escuchados por el público y productores musicales. Que tengan una oportunidad… Es una forma de agradecer la preferencia de los chavos”, dijo Luis Alfonso Torres, director de Electrolit México, al tiempo de reiterar su compromiso empresarial para apoyar el deporte y las artes entre los jóvenes.
Por su parte, SALME – de la Secretaría de Salud Jalisco -, participa en el movimiento Punto y Coma; un esfuerzo internacional para detectar oportunamente los trastornos emocionales para ayudar a las personas a salir de la depresión, la ansiedad, el estrés brindándoles apoyo profesional para que puedan disfrutar la vida.
Texto: Adriana Luna / Fotos Adriana Luna e Instagram