El mundo suele pintar a México con un escenario desértico con cactus y serpientes o con una águila real. Hasta el escudo nacional incluye estas especies de flora y fauna, dando un valor especial a la riqueza natural de la privilegiada región.
Sin embargo, durante muchos años especialmente en zonas rurales de nuestro país, muchos mitos se han pasado de una generación a otra, historias falsas o exageradas sobre animales. A veces se les muestra como indeseables, dejándolos en vulnerabilidad y hasta el peligro de extinción.
“En los pueblos, los adultos mayores tienen mitos muy arraigados sobre la fauna. Hay que enseñarles que tienen que conservar esos animales (que son satanizados) para que sus nietos tengan una vida saludable y puedan ver especies raras porque sino ya nunca las verán. No las valoramos, todos los animales cumplen una función. Hasta el animal más nefasto como las garrapatas, tienen una función importante biológica en el ecosistema. Hay aves que se alimentan de las garrapatas, son una fuente de nutrición” subraya Luis Alberto Cayo “El Garuda”, director de la Unidad de Protección de Animales Silvestres ubicado en el municipio de Tlajomulco de Zúñiga, Jalisco.
Las especies de fauna silvestre enfrentan incluso una ‘Inquisición’ por parte del humano, lamenta el conservador de animales. Es alarmante lo que está sucediendo a los pumas.
“Si anda un puma rondando, sale todo el pueblo, como en la Inquisición para atraparlo. En lugar de matarlo deben cuidarlo para que este puma haga su chamba y no tengan problemas con otras especies. O la serpiente Alicante, tienen la mala reputación de que cuando una mujer tiene bebé recién nacido se le pega al pecho para tomar la leche y le mete la cola en la boca del niño. Ese es un mito, las serpientes no toman leche. Entonces en cuanto ven esta serpiente en un pueblo la matan, cuando lo único que hacen es controlar especies exóticas e invasoras como las ratas (especie que fueron introducidos en los barcos durante la Conquista). La caza irracional ha hecho que las especies se pongan en protección animal NOM 059 de Semarnat (Secretaría de Medio Ambiente y Recursos Naturales), están en riesgo por desconocimiento”.
Esta especie se ve en menor abundancia y están en riesgo también porque con el cambio de uso de suelo se les disminuye su hábitat y podrían correr el riesgo de desaparecer.
Luis Alberto Cayo, es conocido como ‘El Garuda’ es el protector de los animales salvajes, las aves le han fascinado durante su carrera profesional como biólogo, de ahí su apodo.
“Cuando estudiaba Biología (en la UdeG) quería ser herpetólogo, me encantaban los reptiles y las serpientes, pero en aquel tiempo era un gremio muy cerrado y envidioso. No cualquiera entraba. Al ver que se truncaba mi ilusión de ser herpetólogo, conocí a un maestro, Oscar Reyna, que trabajaba con aves, de inmediato me invitaron a trabajar en campo. Aprendes con las aves cuando un ambiente se encuentra perturbado, por ejemplo, si encontramos aves que comen puros granos sabemos que es un ambiente perturbado donde no hay insectos. Empecé a enamorarme de cómo una ave, por muy insignificante -para algunos-, te puede mostrar cómo se encuentra el ecosistema en general. Cuando vi una aguililla arribar a una mano humana, comencé a conocerlas y me enamoré de las aves. Es lo que me define, un ave”.
Cabe recordar que es precisamente un ave, el águila real, un símbolo de México.
Texto Adriana Luna

















