Ana tenía sólo cinco años cuando comenzó a sufrir abuso sexual, las agresiones siguieron hasta los 12 años. Ese trauma permaneció por años hasta que ella decidió que no merecía vivir como víctima. Hoy como psicóloga ayuda a miles a lograr responsabilidad emocional.
Los abusos sexuales en su infancia le proyectaron “una vida muy poco funcional: divorcios, violencia, inestabilidad emocional. Un día me encontré con la información necesaria para comenzar a escalar a un nivel diferente de vida. Descubrí que estar en la identidad de víctima era lastimoso, no me lo merecía”.
Ella se negaba a que las agresiones sufridas le impidieran ser feliz, pero no lograba encontrar la forma de superarlo. Primero se graduó como ingeniera química. Sin embargo, al investigar sobre las técnicas del comportamiento humano y la salud mental encontró cinco pilares para transformar su vida.
“Descubrí que lo que yo hago es importante, que lo que pasa es lo que hay. No es un consejo barato, no es una resignación insana, es realmente: lo que hay. Y si no lo aceptas cómo vas a transformar lo que pasa en ti o a tu alrededor”, asegura.
La psicología le ayudó a transformarse, primero lo hizo acompañada, después se profesionalizó y hoy ayuda a salvar vidas desde la mente de las personas. Ana sostiene que las estadísticas sobre “depresión, ansiedad, neurosis, estrés e incluso la gente que decide salir de este plano de manera voluntaria nos deberían de avergonzar a cualquier profesional de la salud mental”.
Una persona puede tener un cuerpo sano físicamente, pero si la mente no está sana no solo puede llevar a la muerte, lo que es peor, tienes una muerte en vida.
“La responsabilidad emocional puede llegar a salvar vidas. No hablo de la vida y la muerte, hablo de que la condición de vivir con dolor, con inercia, no es vivir. Propongo esta herramienta: Responsabilidad Emocional”.
Entre los signos de alerta enumera los pensamientos recurrentes, incisivos, violentos y el estancamiento emocional. Sólo un profesional de la salud mental puede guiar a un paciente a salir adelante y volver a disfrutar de la vida.
“La psicoterapia te da herramientas. Tenemos en la vida una serie de clavos que no sabemos dónde o cómo colocarlas. Las herramientas se buscan con ayuda profesional. Hay alarmas, hay alertas, pero ¿cómo saber cuáles son importantes? Buscando quién nos vaya guiando”.

¿Cuál es la diferencia entre un coach de vida, un psicólogo, un psiquiatra y un neurólogo?
“El coach es una persona que se puede certificar y hay academias especializadas para hacerlo, hay que buscar la licencia. Es la persona que te va a ayudar a conseguir objetivos, hábitos, escribir un libro, hacer hábitos para relacionarte de forma positiva. Ese es el alcance máximo de un coach”.
En cambio, el psicoterapeuta “tiene posibilidad de llevarte al pasado, encontrar heridas de la infancia, traumas, conductas que sin lugar a dudas hay que modificar. El psiquiatra empieza a buscar temas que van más allá de la conducta o del tema cognitivo, ya tienes un trastorno mental que se sugiere tratarse con medicamentos. El neurólogo es un especialista en salud, un médico especializado que ve que alguna conducta venga cien por ciento fisiológico desarrollado en sistema nervioso central o periférico. El quinto pilar es el acompañamiento espiritual, sí estoy hablando del pastor, el sacerdote, porque ahí también hay respuestas”.
Es decir, si tú sientes que ya no puedes más, pero en medio del caos tienes claros los objetivos que necesitas para avanzar podrías buscar a un coach y combinarlo con un psicólogo si no alcanzas el objetivo y debes destrabar algo, también puedes echar mano de tus creencias espirituales.
“Si ves que hay algo más, el profesional te lo va a decir, si hay un tema fisiológico ir con el neurólogo o psiquiatra. La fe es un factor muy importante dentro del desarrollo humano. En la psicología hay corrientes como la terapia psicodinámica, en donde se pretende que la persona vuelva al origen. Ya estamos cansados del tema motivacional, el busca tu propósito, no te rindas, lógralo, eso ha confundido mucho a la gente. Con la psicoterapia estamos diciendo: vuelve al origen, porque ahí en el interior probablemente hay más respuestas que estar buscando de una manera frenética tu objetivo”.
Ana Munguía está convencida que el primer paso es salir de la identidad de víctima, mandar señales al cerebro de la necesidad del perdón. Con cinco pilares y vivir una vida funcional, transitar a la felicidad, el éxito, la satisfacción. La base y el origen es ser funcional. La técnica de cinco pilares los escribió en su libro: Responsabilidad Emocional.
Texto y Foto: Adriana Luna