Un grupo de jóvenes llega a la universidad con el sueño de convertirse en médicos, se enfrentan a sus pensamientos y emociones más oscuros. Dentro de sí viven monstruos que remueven corazones con operaciones quirúrgicas. Reflejan el odio al amor porque desquicia a los humanos.
‘No me llamen loca’ (Editorial Planeta) es la novela negra de la doctora y poetisa Gilraen Eärfalas. Ella se adentra a la psicología humana y revela sus más terroríficos pensamientos, pero adereza con poesía pasajes cruentos en la vida de sus protagonistas: la trata de personas, prostitución, abuso sexual y el amor adolescente.
La protagonista es una mujer que enfrentó desde su infancia múltiples abusos, lesiones físicas y emocionales. Intentó cubrir algunas heridas por el profundo dolor, hasta que comprende que sólo dejándolas expuestas podrá sanarlas.
“Hay heridas que se requieren cubrir para sanar, pero hay otras que si las cubres, se les van acumulando bacterias y hongos que las vuelven más graves. A veces así pasa con heridas emocionales, cosas del pasado que vamos ocultando. El hecho de callarlas, aunque quieran salir, termina siendo contraproducente. Por eso, déjame contarlo hasta que deje de doler”, confiesa la escritora.
Su personaje enfrenta sanaciones internas y externas, se aborda: “el bullying escolar, la trata de personas porque todo está inspirado en una niña que sufre muchos abusos, quiere salir adelante. Al estudiar (la universidad) va al área de la Salud, vive un ambiente competitivo y muy violento. Yo viví una competitividad violenta, toda la deshumanización no comienza en los pacientes, comienza en ellos (los alumnos). Hay algunos que ya vienen del linaje médico y saben lo que se experimenta, pero hay otros que llegan con la idea soñadora de ‘yo solo quiero ayudar y salvar vidas’. Y te encuentras que para la mayoría no es así”.

La protagonista tiene un pasado oscuro. Este libro habla de la rabia femenina. Esa que se va acumulando hasta que llega al colapso. Las palabras agresivas “pueden estar alimentando a un monstruo muy grande… Siempre me he cuestionado si las personas malas: nacen o se hacen. Este personaje ya trae unas voces internas que le hablan sobre la maldad, pero ella quiere tener autocontrol. Lo externo (que enfrenta) le alimenta la agresividad, se va encapsulando”.
La historia muestra además como el estigma social que señala a una persona que trae un trastorno emocional, termina agravando todo. La narrativa es una mezcla de realidades con situaciones paranormales. Gilraen Eärfalas añade en entrevista:
“Para explicar las emociones internas del humano, creo que siempre hay personitas o voces internas que nos dicen qué hacer o qué decir… para hablar de todo esto, usar palabras literales no me sabía, entonces usé recursos, traje monstruos. Distintas voces y darles personalidad. El hablar de monstruos y del corazón, utilizar la metáfora del corazón. El cardiólogo quita y saca corazones, haciendo que pacientes que tenían pronosticado poco tiempo, vivan más. Y reconocer estar limitado en conocimiento porque el ser humano es más complejo de lo que dicen los libros”.
La escritora reconoce que el ser humano es un universo de pensamientos y emociones. Así que le apuesta a la belleza del lenguaje femenino, para contar con poesía el pasado que vivió su protagonista. Esa jugada literaria pretende lograr que los lectores escarben en su mente, sus pensamientos y emociones para que se refleje su propia esencia.
“Explicarlo de manera poética es más sanador… Esta novela fue muy confrontante porque me tuve que meter dentro de un monstruo que es híbrido y no le gustan los humanos, no le gusta el amor, lo considera una pérdida de capacidades (el enamorarse). Experimenté la maldad que hay en el corazón, sí me sorprendí bastante”.
Le escritora tuvo que autocensurar algunos pasajes de una narrativa explicita sobre la violencia perpetrada específicamente en actos ilícitos, para no alimentar pensamientos oscuros.
“Ayudó mucho mi amor por la poesía, dejar ciertas cosillas a la interpretación del lector”.
Narra por ejemplo, como en el quirófano del hospital “un médico que ha vivido en la mafia, la trata (de personas), está asustado por lo que está haciendo esta mujer. E lector puede imaginar cosas muy densas y comprender que está pasando algo realmente grave”. Es ahí cuando la escritora permite al lector adentrarse en sus pensamientos y sorprenderse de ellos mismos. La trama cobra vida en la mente de cada persona hasta auto reflexionar sobre el alma humana.
Texto: Adriana Luna / Foto: Especial