Bibiana Aguilera es maestra jubilada, octogenaria que vive en el popular barrio de San Andrés. No solo busca disfrutar de “la edad de oro”, también quiere compartir su alegría, así que se dedica a organizar actividades para acompañar y ayudar a más adultos mayores.
“La tercera no es la vencida, es un privilegio. Yo me siento orgullosa de mis 80 años. No es una edad fácil, me adapto y sigo aprendiendo. Hay cosas que se nos dificultan como es el uso del celular, para todo es necesario. Cualquier trámite o para sacar citas médicas nos dicen que sea por este medio y a nosotros nos cuesta más trabajo”, dijo en tribuna del Congreso de Jalisco.
Bibiana lamenta que en las familias se relegue al adulto mayor, se le excluye de las pláticas porque hay deficiencias al escuchar o porque no entienden el mundo moderno. La ex docente, levantó la voz por este sector que representa el 12% de la población, que según datos del Instituto de Información, Estadística y Geográfica de Jalisco y el INEGI, las calles están intransitablemente peligrosas:
“Hemos detectado que Guadalajara no es amigable con el adulto mayor, porque no podemos caminar con seguridad por el centro de la ciudad y por calles de la colonia, las banquetas están en mal estado, algunas alcantarillas no están tapadas, hay muchas raíces de árboles que nos dificultan el tránsito porque los adultos mayores ya no podemos levantar los pies al caminar, podemos tropezar o sufrir un accidente. No se hable del transporte público, nada amigables con el adulto mayor. Si (los choferes) ven a una persona con bastón menos se detienen para levantarlo”.
La asociación civil Edad de Oro pretende sensibilizar a la sociedad sobre las necesidades especiales de la tercera edad. Se programan diversas actividades: terapia ocupacional, ejercicios de rehabilitación física, acompañamiento emocional, paseos, viajes y festejos, por citar algunos.

En los hogares se multiplican los casos de violencia contra el adulto mayor, abusos físicos, emocionales y económicos. En el mayor número de casos, hay negligencia de cuidados. Cuando existe violencia económica, no sólo les quitan sus casas a los adultos mayores, incluso cuando están hospitalizados, inconscientes, arriban los familiares pretendiendo que notarios impregnen tinta en el dedo del paciente para oficializar supuestas herencias.
“Son los casos más crueles, quieren abusar del estado del salud del paciente”, reconoce Juana García Hernández, trabajadora social en el Hospital Civil Juan I. Menchaca.
Todos los días se percibe el abandono de familiares a pacientes adultos mayores, los dejan en el hospital solos por meses con el argumento de que tienen que “ir a trabajar”. En el hospital, las personas enfermas que son mayores de 60 años, sin familiar responsable, sólo puede estar cuatro meses, después se les busca un albergue.
En esta generación donde lo viejo se vuelve sinónimo de obsoleto, sin valía e inoperante, urge “reeducar a la población, concientizar a los cuidadores para que haya esa validación”, explica la gerontóloga Rebeca Moreno Morales.
Toda persona debe preocuparse para que gozando de sus cinco sentidos pueda dejar notarialmente lo que desea suceda con su patrimonio, más aún cuando es diagnosticada con alguna enfermedad como el Alzheimer.
“Tener en cuenta nuestros trámites (oficiales), el testamento. El Alzheimer no tiene cura, pero podemos evitar que avance trabajando rehabilitación cognitiva”, agregó el gerontólogo Fernando Alonso Silva Juárez.
El 1 de octubre es el Día Internacional de la Persona Adulto Mayor.
Texto: Adriana Luna / Foto: Especial